Aunque no nos damos cuenta, el lugar donde vivimos cambia lentamente, las calles, las casas, la gente que se va y la que se viene...
Muchas veces no notamos estos cambios: llevan años, son demasiado lentos. Nos damos cuenta de un cambio puntual, pero nos cuesta notar que todo está cambiando lentamente, modificándose, y que, después de muchos años, puede llegar a ser completamente distinto.
Esta es la historia de cómo se descubrió que no sólo el lugar en el que desarrollamos nuestra existencia cambia, sino también la vida y la naturaleza: a ese lento proceso lo llamamos EVOLUCIÓN.
La evolución de la vida y las especies es uno de los descubrimientos más importantes de la biología, y conocerlo es una pista para saber qué somos, de dónde venimos, y qué lugar ocupamos en esa compleja maquinaria llamada universo.
¿DE DÓNDE VENIMOS?
Desde hace mucho tiempo, desde siempre en realidad, los hombres de ciencia, los filósofos y la gente curiosa se preguntan de dónde han salido los seres humanos, los animales y las plantas.
Las religiones y los mitos dieron una respuesta, una primera respuesta: la vida es creación de los Dioses. Para algunos filósofos griegos de la antigüedad la vida había salido del mar.
Para la religión judeocristiana, en seis días, Dios creó el mundo. Se crearon al mismo tiempo o casi al mismo tiempo todos los animales y las plantas y los seres humanos.
Desde muy antiguo, se desenterraban fósiles, objetos que parecían huesos y que tenían la consistencia de la piedra. Esos fósiles que aparecían, muchas veces adoptaban formas extrañas.
Hasta el siglo XVII se pensó que esas formas, tan parecidas a esqueletos de animales, eran simples casualidades. Del mismo modo que muchas veces una montaña se parece a una cara, o un zapato, se dijo que la naturaleza producía esos esqueletos. Se decía que eran "juegos de la naturaleza". Pero en el siglo XVIII, se empezó a pensar que esos "juegos" no eran tales juegos, sino los restos de animales extinguidos.
Los científicos empezaron a interesarse por saber cómo habían sido aquellos animales.
El Barón de Cuvier (1769-1832), un naturalista francés, fue el primero que se dedicó a reconstruir animales extinguidos. Cuvier reconstruyó el Pterodáctilo, y también trató de explicar cómo y por qué habían desaparecido esos animales. ÉL pensaba que grandes catástrofes habían sacudido la tierra y que por eso se habían extinguido montones de seres vivientes y luego habían aparecido nuevas especies. La última catástrofe había sido, para Cuvier, el Diluvio Universal relatado por la Biblia.
Pero por entonces, una palabrita estaba cobrando vuelo: EVOLUCIÓN.
Los evolucionistas pensaban que las especies cambiaban lentamente, con el tiempo. Y así, hubo quienes empezaron a pensar que las especies que parecían extinguidas se habían transformado en otras especies.
El primero que formuló una primera teoría de la evolución de las especies fue: Jean Baptiste de Lamarck (1744-1829). Él pensaba que los animales hacían esfuerzos para adaptarse al medio en el que vivían. Sostenía que si una gacela primitiva estiraba y estiraba su cuello y sus patas para comer las hojas altas de los árboles, después tendría hijos con el cuello estirado y las patas más largas, que a su vez los estiraban hasta que se transformaban en jirafas.
Lamarck fue muy combatido y criticado por Cuvier, que sostenía que la teoría de Lamarck tenía una falla muy grande. Y la verdad es que la tenía. Porque los rasgos adquiridos no se heredan. Si alguien se mancha la piel, sus hijos no nacen con la piel manchada. Del mismo modo, si una gacela estira su cuello...por más que lo estire.. su hijos no nacerán con el cuello estirado.
Lamarck se burló de las teoría de Cuvier lo que le valió su enemistad.
Para 1850 , la Paleontología, que es la ciencia que estudia los fósiles, hizo enormes progresos. Los científicos estaban cada vez más seguros de que la vida y las especies evolucionaban. La explicación que había dado Lamarck no servía, ¿ y entonces?
Y entonces, apareció en escena Charles Darwin. Nació en 1809 en Inglaterra.
Al principio, Darwin estudió medicina, pero después se fue interesando por las ciencias naturales. En 1831, el barco de vapor llamado Beagle emprendió un viaje de exploración por el mundo, del que Darwin participó. Este viaje duró cinco años y fue uno de los viajes más importantes para la biología.
Darwin observó cuidadosamente y recopiló toda clase de información sobre las formas de vida vegetal y animal. Inmediatamente después del viaje, Darwin trató de descubrir cuál era el mecanismo que permitía la evolución. Cuando finalmente lo supo, vio que podía resumirse en dos palabras: SELECCIÓN NATURAL.
Darwin se inspiró en el método que usaban los criadores de animales.
En cada generación de vacas, hay pequeñas variaciones naturales entre una y otra vaca, como por ejemplo hay vacas que producen más leche y otras que producen menos.
Los criadores seleccionan las vacas que producen más leche , y estimulan la reproducción de esas vacas. Como el producir más leche es un rasgo natural, esas vacas lo trasmiten a su descendencia, es decir que sus hijos heredan esa cualidad.
Y los criadores vuelen a seleccionar las vacas una y otra vez hasta obtener una raza vacuna que produzca más y más leche.
Darwin pensó que la naturaleza actuaba más o menos de la misma manera. En cada generación nacen más individuos de los que el medio puede sostener.
Esos individuos tienen pequeñas variaciones naturales, rasgos que pueden ser más convenientes o menos convenientes para la supervivencia.
Los más aptos, es decir los que tienen rasgos más convenientes, tienen mayores posibilidades de sobrevivir y dejar descendencia, o sea tener hijos. Y esos rasgos naturales se trasmiten a los hijos.
La aptitud para adaptarse al medio ambiente puede depender de la habilidad de llegar antes a la comida o para escapar de los predadores, del tamaño de las alas, de la inteligencia, de la fuerza, de la resistencia al frío o al calor.
En un clima muy frío, los animales que naturalmente tienen la piel más gruesa tienen más probabilidades de sobrevivir y dejar descendencia.
Y allí opera la selección natural, de tal modo que sobreviven los que tienen la piel más gruesa.
En el desierto tienen más posibilidades de sobrevivir los animales capaces de disipar el calor.
Así, sostuvo Darwin, en cada generación sólo sobreviven y se reproducen quienes tienen rasgos más útiles para adaptarse al medio en el que viven.
A medida que pasan las generaciones, esas ventajas se acumulan, los rasgos útiles para la supervivencia y para triunfar en la lucha por la existencia se acentúan.
La más mínima ventaja de determinados individuos sobre los demás, o un mejor adaptación al medio en el que viven, determina su supervivencia.
Y las especies lentamente, muy lentamente, se transforman.
No podemos ver a la SELECCIÓN NATURAL operando. La evolución es un proceso lentísimo y gradual que lleva millones de años y millones de generaciones. Desde los primeros organismos vivos hasta hoy las especies evolucionaron mediante la selección natural.
Algunos desarrollaron alas, como las aves. Otras, manos hábiles, como los monos. Algunas, la capacidad de manejarse en la oscuridad, como los topos. Y otras, la inteligencia, como los seres humanos.
La teoría de Darwin, publicada en 1859, en un libro llamado El origen de las especies, provocó el entusiasmo de muchos y el horror de muchos otros.
Una de las cosas que más espantó fue la idea de que nosotros mismos, los seres humanos, hubiéramos evolucionado a partir de un antecesor común con los monos.
Mucha gente se resistía a creer que tuviéramos algo que ver con los animales o las plantas. Pensaban que éramos absolutamente especiales, y, como los resultados científicos contradecían sus creencias, se negaban a aceptarlos.
Pero, cuando Darwin murió, en 1882, la teoría de la evolución había triunfado entre los científicos.
Bibliografía utilizada: MOLEDO, Leornado, La Evolución, Libros del Quirquincho, 1995
lunes, 6 de julio de 2009
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